miércoles, febrero 04, 2009

PREMIO DE POESÍA AGUASCALIENTES 2009

A Javier Sicilia,

por

Tríptico del desierto.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del Estado de Aguascalientes, a través del Instituto Cultural de Aguascalientes, dieron a conocer en rueda de prensa en la ciudad de México, los resultados del Premio de Poesía Aguascalientes:

El poeta Javier Sicilia se hace acreedor al Premio de Poesía Aguascalientes 2009 por su poemario Tríptico del desierto, presentado bajo el seudónimo “Evagrio”. El Jurado, conformado por los poetas Francisco Hernández, María Baranda y Luis Vicente de Aguinaga, tomó esta decisión por unanimidad, “por la serenidad y profundidad con que articula el conflicto de un ser consigo mismo refiriéndose al mismo tiempo al destino de todos. Tríptico del desierto pone en juego la experiencia y el vocabulario religioso, al entrecruzarlo con tradiciones poéticas y realidades sociales de diverso signo”, según consta en el acta de premiación, firmada el 3 de febrero de 2009. Este año se presentaron a concurso un total de 302 trabajos.

El Premio consiste en 250 mil pesos en efectivo, diploma y la publicación de la obra bajo el sello editorial Era. El premio se entregará, como cada año, en ceremonia especial en la ciudad de Aguascalientes, en el marco de las Jornadas de Poesía que se realizan durante la Feria Nacional de San Marcos en el mes de abril.


Un poema de Tríptico del desierto, de Javier Sicilia:

* Agradecemos al autor y al INBA la autorización para publicarlo.


Mater amabilis


Cuando ella calla y se retira y no hay voz que consuele,

entra la noche, sube por la sangre

y sentimos bullir no el vacío,

no el hueco,

la nada del silencio que dejó la presencia,

sino el dios en la noche,

impersonal, profundo, inasible en los barrancos de la sangre donde el viento se estrella

y los terrores más antiguos de la noche vuelven en la distancia de los astros,

en el grito metálico del grillo,

en el duro horizonte de los perros

y en los ruidos del cuarto que la noche contiene.


En vano llamaríamos fuera de nuestro mundo oscuro,

él, el dios, está allí como un cosmos magnífico cuyo rostro no vemos,

mas sentimos en la pura emoción de lo terrible.

Ella lo transformaba

cuando al interponer su menuda presencia a la disolución nocturna

sus ojos en los nuestros se posaban y hacían surgir un mundo amigo

domesticando al dios,

nublándolo en su rostro.


Qué bien sabía ella dar un nombre a lo oscuro,

y al cuarto de la noche hacerlo apetecible.

No había ruido nocturno que su dulce sonrisa no explicara,

como si en ella todo

-el crujir de la duela,

la fusta de la lluvia,

el paso del insecto…-

encontrara un reposo desde siempre.


Cuánto alivio debajo de los párpados.


Pero en el fondo de la noche,

cuando ella ya ha partido,

¿cómo impedir las lianas,

los barrancos del dios,

el desorden salvaje de su origen inmenso invadir nuestra carne

y sentir ascender el peso de las edades colmado de un espanto ancestral?


Sí, antes de ella, él estaba en nosotros

velado bajo el agua de su vientre;

después de ella, él está en nuestra noche

con su sabia que sube por las venas como un río sin fin ,

un inmenso paisaje sin voz en la fatalidad de la noche.


Qué nos queda después sino aguardar,

la espera de la amada;

no la madre, sino ella, que se dice en la amada;

ella, el dios sometido a la carne,

a la compasión y al llamado del otro,

el dios por fin domesticado en la paz de su vientre y de sus rasgos;

la amada que nos llama en su rostro y sus cosas cotidianas,

familiares y simples

donde el jardín perdido se rehace

y nos redime de la dominación de la noche.




Javier Sicilia (ciudad de México, 1956). Poeta, narrador y ensayista. Estudió letras francesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha sido editor en las direcciones generales de Difusión Cultural de la UNAM y de la UAM; guionista de cine y televisión; coordinador de talleres de poesía; fundador y director de El Telar; jefe de redacción de la Revista de Poesía; director de Ixtus; miembro del consejo de redacción de Los Universitarios y del consejo editorial de Cartapacios. Colaborador de Casa del Tiempo, Excélsior, La Gaceta del FCE, Proceso, Sábado, Siempre!, Territorios, Unomásuno, Versus y Vuelta, ha sido también profesor de literatura, estética y guionismo en la Universidad Autónoma del Estado de México y en la Universidad La Salle de Cuernavaca. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1995, obtuvo el Premio José Fuentes Mares 1991 por El bautista y, junto con Jorge González de León, recibió el Ariel para el mejor guión cinematográfico por Goitia, un dios para sí mismo (cinta dirigida por Diego López).

Es autor de los siguientes libros: en biografía, Concepción Cabrera de Armida, la amante de Cristo (2001); ensayo, Cariátide a destiempo y otros escombros (1980) y Poesía y espíritu (1998); novela, El bautista (1991; 1995), El reflejo de lo oscuro (1998), Viajeros en la noche (1999) y A través del silencio (2002); poesía, Permanencia en los puertos (1982), La presencia desierta (1985; 1997); edición ampliada bajo el título La presencia desierta (poesía 1982-2004), (2005), Oro (1990), Trinidad (1992) y Vigilias (1994; 2000).


Mayor información:

http://www.literaturainba.com

http://www.aguascalientes.gob.mx/cultura/noticias/

1 comentarios:

Alberto dijo...

WOW.

Despues de leer este poema me muero por leer los otros...

Bien merecido se tiene el premio.

BRILLANTE.